Berlanga, 100 años
Los censores solían decir que había que tener especial cuidado con Luis García Berlanga (Valencia, 1921), un director que “te saca un plano de dos curas paseando por la Gran Vía y consigue que parezca que vienen de la Pasapoga [una antigua discoteca madrileña]”. Con su talento para retratar España como un país tragicómico hilaba tan fino que, por mucho que mutilaran escenas, sus películas seguían respirando sátira. No había cortes suficientes que contuviesen lo que, con el paso de los años, acabaría definiéndose como berlanguiano y los académicos lo incluirían en el diccionario de la RAE.
Rainbow es una gran familia que se reúne esporádicamente. Los encuentros suelen durar 28 días y coinciden con el primer día de la luna nueva. El objetivo es vivir un ciclo de luna en comunidad, respetando a la naturaleza y buscando nuevos modos de vivir. Los encuentros varían de lugar, de continente y de cantidad de participantes. En
A veces tengo muchas dudas de si yo podría ser un buen español, o como dicen otros, aunque no se si es lo mismo, un español como Dios manda, que tampoco tengo claro lo que quiere decir, sea lo que sea eso de ser buen español debería ser lo mismo que si nos referimos a ser buen francés en Francia o un buen portugués en Portugal que tampoco lo sé.
Los hombres y mujeres de mi generación nos hemos hecho mayores con la democracia, teníamos 15 o 16 años cuando murió Franco, percibimos en el ambiente que éramos testigos de algo importante y seguíamos, con mas o menos pasión, todas aquellas noticias sobre la apertura democrática personificadas en Rey Juan Carlos, Adolfo Suarez, Manuel Fraga, Felipe González y Santiago Carrillo y otros… y un 6 diciembre de 1978, en mi caso con 18 años cumplidos, votamos si a la constitución.
Hicieron todo lo que les dijeron que tenían que hacer ―formarse, comprometerse―, pero cuando salieron al mercado de trabajo vieron que no lo había —el paro juvenil superaba el 40%— y cuando fueron al de vivienda descubrieron que no podían pagarla. Aquel día, 15 de mayo de 2011, venían de distintos barrios y ciudades, pero compartían preocupaciones y sobre todo indignación hacia los encargados de aportar soluciones, convertidos en un problema más.
Que la nueva consejera de Educación de la Región de Murcia sea una ex militante de Vox y representante de una ideología de ultraderecha, es sin duda una muy mala noticia para todas las personas relacionadas con el mundo educativo y para los murcianos y murcianas en general.
No sé vosotros pero tal y como está el patio patrio en general, donde la polarización política va calando y empapando el tejido social, donde el grito llega y se oye más que el argumento, donde la sesiones televisadas de nuestro parlamento tendrían que estar autorizadas solo para mayores de 18 años, la pandemia, la crisis…, con todo esto el gobierno nos regala la LOMLOE o Ley Celaá.
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